La paradoja del Bitcoin: Del laberinto de Creta a la Torre de Babel [1]
En la mitología griega, Teseo, héroe ateniense, entró en el laberinto de Creta usando un hilo dorado para no perderse y matar al Minotauro, una bestia mitad hombre y mitad toro que asolaba a la población de Atenas. Metafóricamente, Bitcoin apareció como un Teseo digital, guiado por el hilo que Satoshi Nakamoto, el foro donde se creó Bitcoin, para enfrentarse al Minotauro del doble gasto: bestia que hasta entonces encarnaba la desconfianza en las monedas digitales sin respaldo institucional. La resolución de este laberinto posibilitó por primera vez que las monedas digitales tuvieran un registro de transacciones sin autoridades bancarias.
El Bitcoin nació como respuesta a la incapacidad del Estado para regular al sistema financiero tras la crisis de 2008, y la desconfianza que generó la negligencia de bancos e instituciones financieras. Estos habían concedido créditos hipotecarios de forma masiva a deudores insolventes a través de las famosas hipotecas subprime. Luego, estas hipotecas fueron empaquetados por bancos de inversión en CDO’s y después calificados por agencias como Moody’s como productos financieros seguros. Esto provocó una fiebre especulativa y trajo consigo una burbuja que terminaría por generar una crisis financiera global, exponiendo la fragilidad del sistema financiero.
Es ahí que emerge Bitcoin como una alternativa a los sistemas de pagos tradicionales, donde lo innovador no fue su supuesto valor como dinero, sino la tecnología que lo posibilita y la narrativa que lo rodea. Su principal aporte fue resolver, sin intermediarios como bancos comerciales o instituciones financieras, el problema de doble gasto (evitar que un mismo activo digital sea utilizado más de una vez), mediante una red distribuida de nodos que verifican las transacciones. Este mecanismo, celebrado como un hito histórico, demostró por primera vez que la descentralización podía reemplazar la confianza en bancos, aunque sin estar exento de incongruencias.
Ahora bien, ¿cómo resuelve Bitcoin el problema del doble gasto? Lo hace mediante una combinación de herramientas teóricas y técnicas de seguridad (véase la figura 1). Con su red descentralizada llamada peer-to-peer, un registro distribuido en miles de computadoras en todo el mundo.
Esto permite que, cuando realizas una transacción con bitcoin, utilices una clave privada que te permite firmar y demostrar que eres el propietario de los fondos (1). Las transacciones entran en una sala de espera llamada mempoo (memory pool), donde permanecen hasta que son seleccionadas por los mineros (2), usuarios que emplean computadoras especializadas para validar transacciones y mantener la seguridad del sistema.
Los mineros después verifican las transacciones, agrupándolas en bloques, (3), y compitiendo por generar un código único llamado hash, utilizando un algoritmo llamado SHA-256 [3]. Este hash es una cadena alfanumérica de 64 caracteres, única para cada bloque, y su generación requiere gran cantidad de tiempo, energía y cálculos matemáticos (4).
Para ello, los mineros deben encontrar un número aleatorio llamado nonce (number used once, en español, número de un solo uso), que, al combinarse con el contenido del bloque, genera un hash que cumpla una condición específica: por ejemplo, que comience con una cierta cantidad de ceros (normalmente cuatro). El primer minero que lo logre puede añadir ese bloque a la cadena (blockchain) y es recompensado con nuevos bitcoins [4] y con las comisiones de las transacciones que contiene (5).

Fuente: Elaboración propia con base en Bitcoin: A Peer-to-Peer Electronic Cash System (Nakamoto, 2008).
Ahora bien, es importante señalar que, aunque el Bitcoin es utilizado como moneda, hay que recordar que el dinero tiene tres funciones básicas: medio de pago, unidad de cuenta y depósito de valor, función que es garantizada por la confianza que tiene un individuo en el emisor. Debido a la oferta limitada de Bitcoin a 21 millones de unidades, la aspiración de Bitcoin es cumplir el rol de dinero sin depender de una autoridad central (Sheila)
En teoría, la idea de una moneda descentralizada sustentada por un libro de contabilidad distribuido (blockchain) sin intervención de instituciones centrales o financieras representa un cambio estructural en la forma de concebir el dinero digital.
Sin embargo, aunque Bitcoin y otras criptomonedas han pugnado para lograr su visión de descentralización monetaria y libertad de intermediarios financieros, lo cierto es que este ideal se ve cada vez más lejano. La alta volatilidad de las criptomonedas las ha convertido principalmente en activos de inversión y especulación, en lugar de medios de pago.
De acuerdo con Dow (2019) sostiene que Bitcoin y las criptomonedas carecen de las tres características sustanciales del dinero, de manera que se convierten en activos especulativos: en primer lugar, su uso como medio de pago se reduce a casos anecdóticos, pues la oferta limitada, los tiempos de confirmación lentos y la necesidad de entregar el importe completo por adelantado obstaculizan la aceptación como medio de pago en las transacciones cotidianas, resultando más propensas a operaciones especulativas que a la compra de bienes y servicios; en segundo lugar, su idoneidad como unidad de medida se torna impracticable, dado que la extrema volatilidad del precio así como la existencia de un amplio número de cotizaciones simultáneas dificultan fijar los precios conforme al bitcoin; y por último, como reserva de valor es incierta: la escasez programada puede sostener el valor, pero su alta volatilidad lo hace más apropiado para la especulación que para la protección del poder adquisitivo en situaciones inciertas, de suerte que se situaría en la ciberseguridad y la capacidad de esa red para resistir fallos y fraudes, lo cual implica costes informativos y riesgos operativos más elevados que los de otros activos financieros. Por otro lado, Dodd (2018) menciona que Bitcoin funciona porque, al embutir la verdadera confianza social en un registro distribuido, articula ideales utópicos con prácticas comunitarias reales, permitiendo consenso sin autoridad central.
No obstante, la socialización de minería se ha deteriorado como consecuencia de la falta de regulación; la figura del minero individual ha sido relegada por grandes corporaciones tecnológicas, que hegemonizan la minería con infraestructuras multimillonarias y tienen acceso preferencial a procesadores de alto rendimiento, dejando atrás esa imagen romántica del ciudadano común participando en una red equitativa y descentralizada de monedas digitales.
Irónicamente, muchas de estas corporaciones están respaldadas por muchas de las instituciones financieras que estuvieron presentes en la crisis de 2008, como bancos de inversión que ahora controlan indirectamente las criptomonedas a través de participaciones accionariales en empresas mineras. Tal es el caso de JPMorgan Chase y Morgan Stanley financiando a la minera Tera Wulf Inc.
Así, el sueño de una moneda sin regulación de un banco central ni la intermediación de bancos comerciales, sostenida por la comunidad y desvinculada del control centralizado, parece haberse extraviado en su propio laberinto, el del capitalismo financiero. Ese mismo laberinto de Creta que la blockchain ayudó a resolver parecía, en su momento, el inicio de un lenguaje común para los activos descentralizados. Y, como si se tratara de una nueva Torre de Babel, terminó colapsando bajo su propio peso.
E incluso, para colmo de los participantes de blockchain y para los creyentes de la descentralización monetaria, la promesa de una economía descentralizada terminó alimentando el ímpetu de los bancos centrales para digitalizar sus monedas⁵, cerrando así la paradoja: de Teseo a Minotauro, de Creta a Babel, y de vuelta al centro del poder.
Notas:
[1] Una primera versión reducida se publicó en Barroco, Diario de Querétaro, AÑO 21, No. 1080, p. 14. Domingo 7 de septiembre de 2025.
[2] Estudiante de la Facultad de Economía de la UNAM.
[3] Secure Hash Algorithm.
[4] Desde su creación en 2009, la red Bitcoin ha reducido sistemáticamente la recompensa por bloque como parte de su política monetaria programada. Esta pasó de 50 BTC a 25 en 2012, 12.5 en 2016, 6.25 en 2020 y 3.125 BTC en 2024, mediante eventos conocidos como halvings. Dicho diseño busca controlar la inflación monetaria y asegurar la escasez digital en el largo plazo (Nakamoto, 2008).
[5] Central Bank Digital Currencies.
Referencias
- Dodd, N. (2018). The Social Life of Bitcoin. Theory, Culture & Society, 35(3), 35-56. https://doi.org/10.1177/0263276417746464
- Dow, S. (2019). Monetary Reform, Central Banks, and Digital Currencies. International Journal of Political Economy, 48(2), 153–173. https://doi.org/10.1080/08911916.2019.1624317
- Nakamoto, S. (2008). Bitcoin: A peer-to-peer electronic cash system. https://bitcoin.org/bitcoin.pdf
- Weinman, A., & Hall, G. (2025, June 5). Wall Street duo shops data center deal to private credit. Bloomberg Law. https://news.bloomberglaw.com/capital-markets/wall-street-duo-shops-data-center-deal-to-private-credit

